Las maquinarias de la alegría, de Ray Bradbury

 

Las maquinarias de la alegría, de Ray Bradbury
Las maquinarias de la alegría, de Ray Bradbury

Las maquinarias de la alegría, de Ray Bradbury
[donación de Asociación Los Conseguidores el 05/08/2013]
Edición de Minotauro, Spectrum, de 1974
251 páginas, 200 X 120 mm.

• Las maquinarias de la alegría (cuento corto), de Ray Bradbury.
• El que espera (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Tiranosaurus Rex (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Las vacaciones (cuento corto), de Ray Bradbury.
• El tambor de Shiloh (cuento corto), de Ray Bradbury.
• ¡Muchachos! ¡Cultiven hongos gigantes en el sótano! (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Casi el fin del mundo (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Tal vez nos vayamos (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Y el marino vuelve a casa (cuento corto), de Ray Bradbury.
• El día de muertos (cuento corto), de Ray Bradbury.
• La mujer ilustrada (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Algunos viven como Lázaro (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Un milagro de rara invención (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Así murió Riabuchinska (cuento corto), de Ray Bradbury.
• El mendigo del puente de O’Connell (cuento corto), de Ray Bradbury.
• La muerte y la doncella (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Una bandada de cuervos (cuento corto), de Ray Bradbury.
• El mejor de los mundos posibles (cuento corto), de Ray Bradbury.
• La obra de Juan Díaz (cuento corto), de Ray Bradbury.
• Al abismo de Chicago (cuento corto), de Ray Bradbury.
• La carrera del himno (cuento corto), de Ray Bradbury.

Al margen de sus títulos más conocidos, Bradbury trasciende a la ciencia ficción y nos ofrece esta colección de relatos donde resalta lo fantástico en lo cotidiano y nos muestra su lado más humano, poniendo mayor énfasis en la gente y en sus reacciones. “Ray Bradbury es, creo, el mejor de los autores vivos de la literatura fantástica: una invención aparentemente inagotable, un estilo hermoso y sensible, y esta insólita combinación de dones: sentido del horror y sentido del humor. ” – Gilbert Higuet