La autopista de la eternidad, de Clifford D. Simak

 

La autopista de la eternidad, de Clifford D. Simak
La autopista de la eternidad, de Clifford D. Simak

La autopista de la eternidad, de Clifford D. Simak
[donación de Asociación Los Conseguidores el 11/08/2013]
Edición de Ultramar, Ciencia Ficción número 67, julio de 1988 (ISBN: 8473864999; D.L.: NA-752-1988)
321 páginas, 173 X 113 mm.

• Cubierta, de Antoni Garcés.
• La autopista de la eternidad (novela), de Clifford D. Simak.

Todo empezó de una forma bastante sencilla: uno de sus clientes había desaparecido, y Jay Corcoran acudió a investigar su suite del hotel Everest. Pero allí descubrió aquel balcón o garita adosado a la pared. No debería estar ahí, de hecho no estaba…, porque sólo Corcoran, con su visión especial que le permitía ver cosas que nadie más podía ver, era capaz de detectar su presencia. De modo que llamó a su amigo Tom Boone, que tenía otro poder especial, el de “doblar una esquina” cuando se hallaba en peligro, para que le abriera el camino hasta aquel fantasmal anexo. Y lo hicieron: en el momento mismo en que el hotel era dinamitado.
Así se inicia una fabulosa aventura a través del tiempo y del espacio: a Hopkins Acre, una propiedad arrebatada a su tiempo por un grupo de refugiados de un millón de años en el futuro y trasladada al siglo XVIII; al pleistoceno, sólo morado por lobos, bisontes y dientes de sable; a un lejano futuro, donde los hombres han adquirido la incorporeidad de manos de los infinitos, y donde los alienígenas recorren libremente toda la galaxia; y sobre todo a la Autopista de la Eternidad, un lugar que va de ninguna parte a ninguna parte, pero que sin embargo es el centro de todo…
Clifford D. Simak es uno de los más conocidos y veteranos escritores de ciencia ficción y fantasía. Nacido en 1904, ha ganado varios Hugos, así como el prestigioso premio Gran Maestro otorgado por la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción de América a la labor de toda una vida. Autor de obras tan importantes como Ciudad, Anillo en torno al Sol y Estación de tránsito, entre muchas otras, nos ofrece en ésta una fascinante galería de situaciones y personajes en lo mejor de la tradición simakiana: Caradecaballo, el alienígena que recorre con su red la galaxia guiado por el mapa del cofre robado en el planeta rosa y púrpura; el Sombrero, un muñeco de trapo con inusuales facultades; Henry, el humano que quiso alcanzar la incorporeidad pero se detuvo a medio camino; la gente de Hopkins Acre; Lobo, un animal salvaje, pero amigo y fiel compañero; y los robots: los siempre deliciosos robots de Clifford D, Simak…