Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon

 

Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon
Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon

Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon
[donación de Asociación Los Conseguidores el 05/08/2013]
Edición de Minotauro, de 1976
284 páginas, 196 X 111 mm.

• Hacedor de estrellas (presentación), de Jorge Luis Borges.
• Hacedor de estrellas (novela), de Olaf Stapledon.

William Olaf Stapledon (1886-1950) nació en Inglaterra. Fue maestro de escuela, empleado de una compañía naviera en Liverpool y Port Said, y lector de filosofía, psicología, literatura e historia de la industria en la universidad de Liverpool. Publicó varias obras de filosofía y las siguientes novelas: Primeros y últimos hombres (1930), Los últimos hombres en Londres (1932), Juan Raro (1936), Hacedor de estrellas (1937), Oscuridad y luz (1942), Sirio (1944), Las llamas (1947), y Un hombre dividido (1950). La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia ficción moderna procede de Hacerdor de estrellas: las razas simbióticas (Eric Frank Russell, Theodore Sturgeon), los imperios galácticos (R. A. Heinlein, C. D. Simak, Isaac Asimov), las nebulosas y estrellas inteligentes (Fred Hoyle, A. C. Clarke. Stapledon -lector de Hegel, Marx y Spinoza, y socialista apasionado- desarrolla estas ideas como temas de meditación sobre el significado y propósito de la sociedad humana, el devenir del espiritú: “personalidad-en-comunidad”, y la creación y muerte del universo.
Si hay una obra de imaginación que pueda ser descrita como un tour de force, esa obra es Hacedor de estrellas. Stapledon cuenta aquí toda la historia del universo desde su creación hasta su fin.
Los filósofos de la historia han investigado el pasado del hombre para encontrar respuesta al enigma de la vida. Stapledon lanza una sonda visionaria al futuro en busca de las mismas respuestas. – Sam Moskowitz
Una de las imaginaciones más profundas y extrañas de nuestra época, quizá la más profunda y quizá la más extraña. – Howard Spring
Un creador de mitos, y como tal realmente único… Una obra absolutamente impar por el brillo intelectual, la dimensión imaginativa, y la dignidad trágica. – Basil Davenport