El archivo de los Viudos Negros, de Isaac Asimov

 

El archivo de los Viudos Negros, de Isaac Asimov
El archivo de los Viudos Negros, de Isaac Asimov

El archivo de los Viudos Negros, de Isaac Asimov
[donación de Asociación Los Conseguidores el 10/12/2015]
Edición de Alianza, El Libro de Bolsillo número 1493, de 1990 (ISBN: 8420604933; D.L.: M-44841-1990)
277 páginas, 178 X 110 mm.

· Cubierta, de Ángel Uriarte.
· La cruz de Lorena (cuento), de Isaac Asimov.
· Un hombre de familia (cuento), de Isaac Asimov.
· La página de deportes (cuento), de Isaac Asimov.
· El segundo mejor (cuento), de Isaac Asimov.
· El detalle omitido (cuento), de Isaac Asimov.
· Al día siguiente (cuento), de Isaac Asimov.
· ¡No viene al caso! (cuento), de Isaac Asimov.
· No hay peor ciego… (cuento), de Isaac Asimov.
· La mirada hacia atrás (cuento), de Isaac Asimov.
· ¿Qué hora es? (cuento), de Isaac Asimov.
· El segundo nombre (cuento), de Isaac Asimov.

Dotado de una imaginación extraordinaria, Isaac Asimov ha alcanzado una inmensa popularidad basada principalmente en su innegable talento para la divulgación científica y en una extensa producción de narraciones de ciencia ficción cuya audacia y originalidad ha dado lugar a una renovación decisiva del género. Menos conocida quizá su faceta de escritor de relatos de misterio, a la que responde esta selección publicada bajo el título «El archivo de los Viudos Negros», tercera de la serie iniciada por «Cuentos de los Viudos Negros» y continuada en «Más cuentos de los Viudos Negros». Un grupo de amigos dedicados a distintas profesiones, pero unidos por una común curiosidad, se reúnen a cenar en un elegante restaurante una vez al mes acompañados de un invitado, quien, acabada la cena, es sometido a un minucioso interrogatorio a lo largo del cual se propone y se resuelve un enigma. Será el más callado y humilde de los asistentes, Henry, el camarero, quien invariablemente proporcione la única solución posible del misterio. El ingenio y la erudición, la capacidad de deducción y un fino humor se combinan en estos once cuentos de inexcusable lectura para los admiradores del «Estoy en Puertomarte sin Hilda», así como para todos los aficionados al relato detectivesco.