El amuleto de Sagran, de Jorge Campos Fernández

 

El amuleto de Sagran, de Jorge Campos Fernández
El amuleto de Sagran, de Jorge Campos Fernández

El amuleto de Sagran, de Jorge Campos Fernández
[donación de Jorge Campos Fernández el 20/02/2014]
Edición de Círculo Rojo, Imaginación, septiembre de 2013 (ISBN: 9788490503966; D.L.: AL-802-2013)
237 páginas, 209 X 149 mm.

• Cubierta, de Antonio López Galdeano (diseñador)
• El amuleto de Sagran (novela), de Jorge Campos Fernández.

En el principio, solo habitaban sobre las pantanosas tierras de Mundo Nuevo las extrañas criaturas gronguis, o como mucho más tarde fueron llamadas por los humanos, hombres-sapo. Vivían a la orilla de ríos y pantanos, expandidos por todo Mundo Nuevo. Muchos, muchos años pasaron hasta que, venidos desde el otro lado de las grandes montañas del noroeste, la raza de los arcades, el hombre antiguo, conocedor y dominante de la magia, se fuera haciendo con el control de casi todo. En consecuencia, los gronguis poco a poco se volvieron reticentes y terminaron refugiándose en los pantanos más oscuros y recónditos. Así fue por muchísimos años. Luego, en el transcurso de la cuarta época, no se sabe cómo ni de dónde, apareció una nueva clase de hombre, los humanos, apodados por los arcades con el nombre de primitivos. No podían utilizar la magia, y su inteligencia estaba algo atrasada respecto a las de sus semejantes magos. Además de esto, y de que la media de vida de los humanos era de unos sesenta o setenta años y la de los arcades de trescientos a cuatrocientos años, no se diferenciaban en nada más. Pero pese a ello, muchos arcades los odiaban y los trataban como a inferiores. Mas con el tiempo el hombre primitivo se fue afianzando en Mundo Nuevo, se hizo más inteligente y sobre todo, más numeroso. A causa de ello, y a consecuencia de que el paso de las montañas del noroeste, así como las aguas de los mares de esta zona, quedaran helados por una glaciación, los arcades fueron perdiendo el dominio hasta casi la extinción. Algunos se aislaron, otros formaron familias con los humanos y solo unos cuantos siguieron utilizando la magia como hechiceros a cargo de reyes o poderosas gentes.

Un día, un rey contrató los servicios de un joven hechicero llamado Modris de Cángelus, quien gracias a un dominio total de la magia que con fuerza emanaba de su interior, consiguió convertirse en el más poderoso de los arcades. Pero la codicia de poder, junto al odio a los no arcades, se adueñó tanto de su mente como de su corazón y tras matar al rey que le tenía bajo su servicio, se proclamó señor de todas las tierras que este poseía con la pretensión de expandir su reinado por todo Mundo Nuevo.
Unos cuantos arcades, aquellos que se oponían a él, tuvieron una visión en sueños. Un joven guerrero, descendiente de una rama arcade muy antigua, se enfrentaría a Modris para intentar acabar con su dominio de caos y oscuridad. La batalla final se decidiría en «El fin de la quinta época».