Bajo las jubeas en flor, de Angélica Gorodischer

 

Bajo las jubeas en flor, de Angélica Gorodischer
Bajo las jubeas en flor, de Angélica Gorodischer

Bajo las jubeas en flor, de Angélica Gorodischer
[donación de Javier Vidiella el 28/06/2014]
Edición de Ultramar, Ciencia Ficción número 55, noviembre de 1987 (ISBN: 8473864700; D.L.: NA-1275-1987)
179 páginas, 172 X 114 mm.

• Cubierta, de Antoni Garcés.
• Bajo las jubeas en flor (cuento), de Angélica Gorodischer.
• Los sargazos (cuento), de Angélica Gorodischer.
• Veintitrés escribas (cuento), de Angélica Gorodischer.
• Onomatopeya del ojo silencioso (cuento), de Angélica Gorodischer.
• Los embriones del violeta (cuento), de Angélica Gorodischer.
• Semejante día (cuento), de Angélica Gorodischer.

¿Qué es una jubea?. Al terminar la lectura de las historias que componen este volúmen, uno siente la necesidad imperiosa de compartir. De compartir escalofríos, delirios, ensoñaciones, portentos. Uno siente la necesidad imperiosa de pararse en la puerta de una librería, y agarrar del brazo a la gente que entra, y decirle: “Oiga, hágame caso, por esta vez no se clave. Lea Bajo las jubeas en flor y después me cuenta”. Uno siente ganas de inventar “ganchos”; es decir, por ejemplo, que Anelica Gorodischer es el seudónimo de uno de los bonzos de la corriente estructuralista; o que el manuscrito de bajo las jubeas en flor salió clandestinamente de algún país, de cualquier país, porque su texto ofendió a la amante del ministro de Moralidad Pública. .
Paciencia. Angélica vive en Rosario, donde su marido y sus tres hijos la cuidan como si fuera una delicada jubea de invernadero, saben que es gracias a ella que el apellido de la familia pasará a la historia. Y Angélica llega, con este libro, al paroxismo de su fantasía, al refinamiento más exquisito de una fórmula alquímica que sólo ella conoce, para trasmutar el lenguaje de lo cotidiano en un ente mágico y gestar así, eróticamente, palpablemente, aquellos mundos que la otra literatura sólo vislumbra en sueños truncos y proyectos frustrados. .
¿Qué es, entonces una jubea? EDUARDO GOLIGORSKY.