El Aleph, de Jorge Luis Borges

 

El Aleph, de Jorge Luis Borges

El Aleph, de Jorge Luis Borges

El Aleph, de Jorge Luis Borges
[donación de Asociación Los Conseguidores el 07/02/2018]
Edición de Bibliotex, Millenium. Las 100 Joyas del Milenio número 49, 1999 (ISBN: 8481301663; D.L.: B-30789-1999)
120 páginas, 211 X 125 mm.

· Cubierta, de Irene Fra.
· Prólogo, de Marcos Ricardo Barnatán.
· El inmortal, de Jorge Luis Borges.
· El muerto, de Jorge Luis Borges.
· Los teólogos, de Jorge Luis Borges.
· Historia del guerrero y de la cautiva, de Jorge Luis Borges.
· Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874), de Jorge Luis Borges.
· Emma Zunz, de Jorge Luis Borges.
· La casa de Asterión, de Jorge Luis Borges.
· La otra muerte, de Jorge Luis Borges.
· Deutsches requiem, de Jorge Luis Borges.
· La busca de Averroes, de Jorge Luis Borges.
· El zahir, de Jorge Luis Borges.
· La escritura del dios, de Jorge Luis Borges.
· Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto, de Jorge Luis Borges.
· Los dos reyes y los dos laberintos, de Jorge Luis Borges.
· La espera, de Jorge Luis Borges.
· El hombre en el umbral, de Jorge Luis Borges.
· El Aleph, de Jorge Luis Borges.
· Epílogo, de Jorge Luis Borges.

Traducido a todas las lenguas cultas y estudiado hasta el hartazgo como arquetípico de su peculiarísima narrativa, la popularidad del El Aleph ha crecido sin parar desde su aparición en el Buenos Aires de 1949. […] Es, sin duda, el relato que da título al libro, dado a conocer en la revista Sur en 1945, en que más ha sido citado por los borgianos de todo el mundo, tanto por su transfondo esotérico, complejo y misterioso, como por sus elementos sarcásticos en los perfiles de Carlos Argentino Daneri y de su prima Beatriz Viterbo. El aleph, la primera de las letras de los cabalistas, encarna aquí un microcosmos en el que todo el universo queda manifiesto.
El párrafo inicial de “El Aleph” es quizá una de las prosas fundadoras de la literatura de este siglo, tan pródigo en grandes escritores, entre los cuales está sin duda el argentino Jorge Luis Borges. Marcos-Ricardo Barnatán